Si bien la historia de Orfeo y Eurídice parece ser la misma para todas las versiones, no ocurre lo mismo con el resto de acontecimientos que marcaron la vida de este héroe de la mitología griega. Encontramos distintos relatos acerca de su muerte, todos ellos igualmente violentos y despiadados para un personaje cuyo atributo no era la fuerza desmedida, sino la lira. Además, nos encontramos con los cultos mistéricos en su honor y con un amplio grupo de seguidores en forma de secta religiosa. Tal era la importancia de Orfeo y, por lo tanto, considero que merece un lugar en este blog para contar, aunque brevemente, algunas de estas cosas. Espero que, pese a ser un post bastante largo, os guste.
Hijo de la musa Calíope y de Apolo y prototipo de músico y cantante. Fue Apolo quien le dio su lira y las musas quienes le enseñaron a tocarla. Se dice que fue él quien aumentó el número de cuerdas de ésta hasta 9 por el número de musas. Con ella encantaba, no sólo a hombres y bestias, sino también a árboles y plantas.
Orfeo y Eurídice
Tras una visita a Egipto, Orfeo partió con los argonautas y les ayudó a sortear diversas dificultades con su música: por ejemplo, al encantar a las sirenas que intentaban seducir a los argonautas. A su regreso, se casó con la ninfa Eurídice. Tras la muerte de ésta por una picadura de serpiente, tanto la amaba Orfeo que descendió al Hades para intentar traerla de vuelta. Con su música encantó al can Cerbero y a Caronte. Incluso se detuvieron las torturas de los condenados durante su estancia en el Tártaro: la rueda de Ixión dejó de girar, la piedra de Sísifo se sostuvo sola sin apoyo, Tántalo olvidó su hambre y su sed y las Danaides olvidaron seguir llenando su tonel.
De ese modo conmovió el corazón de Perséfone y Hades, quienes vieron en su descenso una prueba de amor, y le concedieron llevarse a Eurídice de vuelta. La condición que pusieron es que él fuera delante y que no mirara atrás hasta ver la luz del día: tenía que confiar en que ella le seguía. Pero como las almas de los muertos no hacen ruido, Orfeo desconfió y, justo antes de ver la luz del día, se volvió a ver si Eurídice le seguía. Lo que vio es cómo el alma de ésta volvía al Hades. Intentó volver a por ella, pero la entrada ya no le estaba permitida. Con gran desconsuelo, tuvo que regresar al mundo de los vivos.
* Orfeo y Eurídice, Edward John Poynter.
Las distintas versiones acerca de su muerte
Se cuenta que, cuando Dioniso llegó a Tracia a extender su culto, Orfeo no sólo no le rindió los honores debidos, sino que, además, enseñó otros misterios y habló mal del homicidio en los sacrificios. Predicaba que Apolo, y no otro, era el más grande de todos los dioses. Por eso, mientras que instituía, como sacerdote en el templo de Apolo, misterios basados en su bajada al inframundo, Dioniso envió a las Ménades. En esas ceremonias sólo se permitía la entrada a los hombres, quienes dejaban sus armas en la puerta. De eso se aprovecharon las Ménades: cogieron las armas, entraron, mataron a los hombres y despedazaron a Orfeo. Tiraron su cabeza al río Hébro, donde siguió cantando hasta llegar al mar y, finalmente, a la isla de Lesbos. Cuando las Ménades intentaron limpiarse la sangre de Orfeo en el río Helicón, éste se metió bajo tierra y apareció 8 millas más adelante con otro nombre (Bafira). Todo para evitar ser cómplice del asesinato. Apenadas, las musas recogieron sus miembros y los enterraron al pie del monte Olimpo: de ahí que los pájaros canten allí con más armonía que en ningún otro lugar. Con respecto a los hechos posteriores, se dice que los tracios que habían sobrevivido a la matanza tatuaron a sus esposas para advertirlas contra el asesinato de sacerdotes.Otra versión afirma que sólo mataron a Orfeo, no a sus maridos, y que éstos tatuaron a las Ménades como castigo (Plutarco).
Otra versión afirma que, cuando Afrodita y Perséfone se disputaban a Adonis, Calíope decidió que estuvieran con él en distintas épocas del año. Afrodita, enfadada por esta decisión, hizo que las mujeres tracias se enamoraran de Orfeo. Ofendidas por la fidelidad que éste profesaba a Eurídice y por su gusto por el amor homosexual, y queriéndole todas ellas para sí, acabaron por destrozarle, desmembrando su cuerpo. Después echaron sus restos al río y éstos llegaron al mar. Su lira y su cabeza llegaron a Lesbos, donde se le hicieron los correspondientes ritos funerarios.
Tras el asesinato de Orfeo, una plaga se extendió por Tracia. El oráculo advirtió a los tracios que, para acabar con ella, tendrían que encontrar la cabeza de Orfeo y ofrecerle los honores debidos. Cuando los pescadores la encontraron, la cabeza estaba cantando y no había dejado de sangrar. Su lira se convirtió en una constelación y su alma fue a los Campos Elíseos, donde seguía cantando para las almas de los bendecidos.
Acerca de lo que ocurrió tras la muerte de Orfeo, hay otra versión que cuenta que su cabeza, después de que le picara una serpiente, fue guardada en una cueva consagrada a Dioniso en la que Orfeo profetizaba día y noche hasta que Apolo le hizo callar (porque los oráculos se habían quedado vacíos). La lira fue a parar a Lesbos, donde la guardaron en el templo de Apolo. Por medio de la intercesión de Apolo y las musas, la lira de Orfeo subió al cielo como constelación.
También se cuenta que fue Zeus quien le mató con un rayo por divulgar los secretos divinos que tenían que ver con la salvación del alma y con cultos mistéricos (instituyó cultos mistéricos a Apolo, Hécate y Deméter). A Orfeo se le atribuyen un gran número de poemas, una teogonía y la Argonáutica.
*Orfeo, por Gustave Moreau.
Orfismo
Asociados a la literatura que se le atribuye a Orfeo están los órficos: una corriente con una serie de creencias religiosas (como la creencia en la transmigración de las almas o en el castigo postmortem por las cosas que se han hecho en vida) y prácticas determinadas (como la vida ascética o el vegetarianismo).
El credo de los órficos se basa especialmente en una teoría soteriológica propia (basada principalmente, como se ha dicho, en la vida ascética) y en una teogonía distinta de la de Hesíodo. El mito más importante gira en torno a Dioniso, y es el siguiente: Dioniso, en su encarnación como Zagreus o Zagreo, fue instituido en el trono por Zeus cuando aún era un niño. Los titanes, para reclamar el trono para sí, mataron al niño de una forma muy cruel: le distrajeron con juguetes para, posteriormente, desmembrarlo y cocer y asar sus miembros, con los que se dieron un banquete. Sólo el corazón de Dioniso quedó a salvo. De ahí resucitó el dios de nuevo.
Enfurecido, Zeus fulminó a los titanes con un rayo. De la mezcla de las cenizas de los Titanes y las de Dioniso surgieron los hombres, que tienen, así, un componente titánico (cuerpo) y otro dionisíaco (alma, de naturaleza divina). Por eso el hombre tiene parte de la antigua culpa y tiene que purgarla purificándose en esta vida y a través de las distintas reencarnaciones, evitando el derramamiento de sangre de hombres y animales (porque también en ellos puede haberse reencarnado un alma humana). Los órficos creen que el cuerpo es la cárcel del alma, que es la parte eminentemente divina del hombre y la que vuelve a nacer en distintos cuerpos para seguir purificándose y, al final, purificarse definitivamente y volver al ámbito de lo divino, que es a donde realmente pertenece.
Fuentes:
- Graves, Robert, Los mitos griegos (I), Alianza Editorial, Madrid, 1985.
- Grimal, Pierre, The Concise Dictionary of Classical Mythology, Blackwell, Oxford, 1990.
- Wikipedia en español: Orfeo, Orfismo.
- Wikipedia en inglés: Orphism, Orpheus