La Coctelera

Categoría: Filosofía Medieval

25 Noviembre 2009

Poco es conocido de este filósofo del que lo más nombrado es su principio metodológico o "navaja de Ockham". Por considerar que merece un rincón en este humilde espacio, le dedicaré unas pocas líneas para ver si, por lo menos, a alguien le entra el gusanillo de profundizar un poco más en este hombre valiente que se atrevió a desafiar al propio Papa de Roma en plena Edad Media. Ahí es nada.

Breve reseña biográfica

Guillermo de Ockham (ca. 1287- ca. 1347) fue donado a los franciscanos a una edad muy temprana. En 1306 se ordena y, poco después, comienza a estudiar teología, estudios que nunca terminó. De ahí que se le conozca como "Venerabilis Inceptor" ("principiante venerable"), aunque también se le conocería como "Doctor Invincibilis" por la fuerza de sus argumentos.

La razón por la que no acabó sus estudios de teología es que, en 1324, tuvo que ir a Avignon, lugar en el que estaba la corte papal, a responder de la acusación de herejía. Allí le investigaron y se comenta que le pusieron bajo arresto domiciliario, aunque parece ser que esta afirmación es fruto de exageraciones. Nunca volvió a Inglaterra.

La acusación principal iba dirigida a los Franciscanos, que defendían la pobreza apostólica (esto es, el no poseer tierras, dinero o posesión alguna, como imitación de la vida de Cristo). Miguel de Ceseña, Ministro general de la orden franciscana, pidió a Ockham que estudiara esta cuestión, y éste llegó a la conclusión de que el punto de vista del Papa (Juan XXII en ese momento), rechazando lo que los franciscanos llamaban "imitación de la pobreza de Cristo", era herético. Además, al Papa se le había hecho ver que su postura era herética, con lo que era un hereje a sabiendas y, con ello, para Ockham, en realidad ni siquiera era el Papa.

Dada la situación, el 26 de mayo de 1328, Ockham, con un grupo de franciscanos, huyó de Aviñón, de noche y con caballos robados, hacia la corte de Luis de Baviera, candidato a emperador. A todos ellos les excomulgaron y persiguieron por haber abandonado Aviñón sin permiso. Sin embargo, su filosofía nunca fue condenada.

Primero, los fugitivos fueron a Italia hasta 1323, año en que se fueron a Munich. Durante su estancia allí, Ockham sólo escribió tratados políticos. De todos éstos, el más importante es el Breviloquium de principatu tyrannico papae o Breviloquium de potestate papae (Discurso breve sobre el gobierno tiránico del Papa o Discurso breve sobre el poder del Papa).

Sobre el gobierno tiránico del Papa

Antes de hablar del Breviloquium, es importante resaltar que la época que le toca vivir a Ockham es un momento de crisis. No sólo de crisis de la cristiandad, sino también en filosofía, en teología, social, etc. Asimismo, en este momento merma el poder papal.

Ockham contribuirá notablemente a esta crisis desde dos frentes. Por un lado, criticará la filosofía, la teología y la moral recibidas del siglo XIII. Por otro lado, luchará contra el régimen cristiano personificado en el Papa. En este sentido, hubo una disputa por el trono de emperador entre Luis de Baviera y Federico de Habsburgo y el Papa Juan XXII pidió recuperar el antiguo derecho de, en una situación dudosa, designar a uno de los dos candidatos para que se hiciera con la corona. Con esto pretendía que no fuera Luis de Baviera quien finalmente se estableciera como emperador. Además, Juan XXII reclamó para sí la regencia del trono alemán mientras que durase la disputa entre ambos aspirantes. Él será quien, posteriormente, excomulgue a Ockham.

La crítica del Breviloquium va dirigida contra el poder papal absoluto y tiránico. Entre los argumentos que da para criticar al Papa encontramos, por ejemplo, que, al alegar que el Imperio pertenece al Papa, se está haciendo una afirmación herética, puesto que el Imperio sólo es de Dios. O el defender la separación de Iglesia y Estado, diceiendo que el Papa sólo puede poner penas espirituales sin salir de sus "dominios". Además, Ockham recuerda que Cristo y sus apóstoles despreciaron todo tipo de bienes y honores temporales, y que "huele a manifiesta herejía decir que todo el poder de Cristo le fue concedido al Papa".

La crisis de la Teología

Para empezar, y frente a la mayoría de los católicos, que intentaban probar la existencia de Dios, él asegura que la creencia en Dios es una pura cuestión de fe. Rechaza, por esto mismo, todo argumento que intente probar la existencia de Dios, a la vez que argumenta en contra de las principales "pruebas de la existencia de Dios" que se dan en su momento, la ontológica y la cosmológica (ver aquí, parte 6, b i-ii).

Desde el punto de vista de Ockham, la teología es algo bien distinto de una ciencia. Quizá en nuestro tiempo esto pueda parecernos una soberana tontería, pero, en el tiempo de Ockham, la Verdad con mayúsculas no era  sino la teológica. Las proposiciones científicas tenían un status inferior al de las teológicas, hasta el punto de que más valía retirarlas si es que contradecían a las de la fe, pues la condena estaba prácticamente asegurada.

Pese a todo, él afirma que, para que la teología sea una ciencia, ésta tendría que proporcionarnos conocimiento. Sin embargo, el conocimiento nos viene dado por la experiencia y no tenemos experiencia de Dios, por lo que la teología no puede proporcionarnos conocimiento.

Otro de los argumentos que da para probar que la teología no es una ciencia es mostrar que se sale de los límites de la lógica. En realidad, lo que prueba es que la teología no es lógica y que, debido a esto, no debe mezclarse con la filosofía. Para hacer esto, toma el dogma de la Santísima Trinidad de la siguiente manera:

El dogma de la Santísima Trinidad nos dice lo siguiente:

  • 1. Dios es el Padre
  • 2. Jesús es Dios

por tanto, por transitividad*, de acuerdo a la doctrina de la Trinidad

  • 3. Jesús es el Padre.

Pero, de acuerdo a esta doctrina, Jesús no es el Padre. Y, a la vez, según la lógica, es el Padre, por lo que resulta que es el Padre y no es el Padre, lo que es lógicamente imposible.

*Nota: la transitividad (en lógica y matemáticas) nos dice que, en una relación entre tres elementos, si la relación entre el primero y el segundo de los elementos, y el segundo y tercer elemento, es la misma, también será la misma entre el primero y el tercero. Lógicamente, sería más o menos algo así: si de A se sigue B y de B se sigue C, entonces de A se sigue C (por transitividad).

De acuerdo con este ejemplo paradigmático del catolicismo, los dogmas como éste "se salen" de la lógica, por lo que hay que tratarlos de una manera distinta de la de la filosofía y, con ella, de la de la ciencia.

Para seguir leyendo:

Como se puede ver a simple vista, Ockham es un filósofo con mucho coraje cuyos argumentos, pese a quien pese, tienen muchísima fuerza. Contribuyó en gran medida a la crisis de la cristiandad iniciada en el siglo XIV. Asimismo, ayuda a quitarle fuerza a la teología, no sólo mostrando que carece del método demostrativo y de la validez que tiene la lógica, sino también mostrando que hay cuestiones en las que sólo la fe toma parte.

Por otro lado, su crítica al "gobierno tiránico del Papa" es una obra que recomiendo a todo el mundo, aunque sólo sea para leer el inicio de cada capítulo (donde dice de qué va a hablar), pues es una de las obras más grandes de pensamiento político medieval y, aunque está inacabada y acaba, en cierto modo, de súbito, merece la pena.

A Ockham también se le reconoce su contribución al posterior desarrollo de las ideas constitucionales occidentales, a la vez que tiene el mérito de, como se ha dicho en las líneas anteriores, ser uno de los primeros autores medievales en haber defendido la separación de Iglesia y Estado.

Además de su pensamiento político, Ockham tiene numerosas cuestiones lógicas y semánticas, de teoría del conocimiento, metodológicas, metafísicas, éticas, etc. muy interesantes. Para darles un vistazo general, os recomiendo los artículos que yo misma he utilizado para preparar este post, el de la Internet Encyclopedia of Philosophy y el de la Stanford Encyclopedia of Philosophy. Sí, están en inglés :(

La cuestión acerca de qué es la Navaja de Ockham exactamente, me la reservo para otro post, que éste ya es lo suficientemente largo.

Fuentes

 

Guillermo de Ockham, wikipedia en español.

Guillermo de Ockham, Sobre el gobierno tiránico del Papa, ed. Tecnos, 2008.

Juan XXII, wikipedia en español.

William of Ockham, Stanford Encyclopedia of Philosophy.

William of Ockham, Internet Encyclopedia of Philosophy.

William of Ockham, wikipedia en inglés.

 

 

16 Diciembre 2008

Boecio de Dacia, cuyas fechas de nacimiento y muerte se desconocen, era un averroísta. La tesis principal del averroísmo, desde el punto de vista de mis investigaciones, es la reivindicación de la autonomía de la filosofía y, por ende (en su tiempo), de la ciencia, frente a la teología. Básicamente, los averroístas defendían la independencia del saber científico y filosófico de la fe. Quizá esto, hoy en día, nos parezca una cuestión evidente, pero no era así en su época, en la que todos los saberes estaban subordinados a la teología. En su momento, el de estos pensadores era un gesto valiente. Su gesto supone reivindicar la autonomía de la razón en el siglo XIII. Un "atrévete a saber", con independencia de la tutela de la religión, anterior al acostumbrado (siglo XVIII).

En las condenas que se hicieron al averroísmo en 1277, se le señala como "el principal defensor de estos artículos". Sin embargo, si se leen con atención las 219 proposiciones condenadas, fácilmente se aprecia la imposibilidad de sostenerlas todas a la vez, pues muchas se contradecían entre sí, y la compatibilidad de algunas de ellas con preceptos de la fe cristiana. Todo ello debido a que la compilación de las mismas se hizo de manera precipitada. También se tergiversaron las proposiciones que a él se le atribuían. Sin embargo, no es éste el tema de este post, así que no me detendré más en ello.

Sus obras más conocidas son De summo bono (Acerca del supremo bien) y su Tractatus de aeternitate mundi (Tratado sobre la eternidad del mundo), pero también se conservan obras de lógica, gramática y filosofía natural.

Para defender la autonomía de los saberes, afirma que cada ciencia tiene su propia esfera definida de conocimiento y que, por lo tanto, su validez se restringe a aquello que es racionalmente demostrable desde sus principios. Así, una ciencia determinada sólo puede demostrar en términos de sus propios principios, y, por lo mismo, las conclusiones que podemos extraer de una ciencia son relativas a los principios de los que éstas se han inferido.

De este modo, el filósofo puede llegar a conclusiones que son distintas de lo que dice la fe, pero éstas en realidad no la contradicen, pues sólo son verdaderas en relación a un ámbito determinado de conocimiento. Son ámbitos independientes: filosofía y fe no se contradicen entre sí, pues operan a niveles distintos. Mientras que las verdades de la filosofía se obtienen por medio de argumentos, las verdades de la fe no pueden argumentarse: se creen sin más.

Eso sí, Boecio bien se cuida de delimitar exactamente hasta dónde llega cada ámbito del conocimiento: ni con la matemática, ni con la física, ni con la metafísica, podemos demostrar las verdades de la fe. Éstas, dice el cristiano Boecio, se creen, no se argumentan.

En cuestiones de fe, hay que atenerse a la autoridad divina, y no a los argumentos que el hombre pueda dar desde las causas naturales.

En su Tratado sobre la eternidad del mundo, Boecio de Dacia hace, en sus últimas páginas, una gran defensa del saber filosófico como tarea del sabio, es decir, como la tarea más elevada de todo aquél que lleva la vida más excelsa (definida por él en De summo bono como "hacer el bien, conocer la verdad, y deleitarse en ambas cosas"). Ataca en el Tratado a quienes sostienen que la filosofía destruye la fe cristiana (que era lo que la mayoría de teólogos sostenía en ese momento), afirmando que, quienes así opinan, no conocen cómo opera el filósofo: los principios de la ciencia del filósofo no alcanzan a las cuestiones de fe. De hecho, afirma que “como muchas de las cosas que establece la fe son (...) cosas que no pueden investigarse por medio de la razón humana, por eso allí donde falla la razón, la completa la fe".

Incluso añade que, quien afirma que la filosofía va contra la fe, es que no sabe lo que es la filosofía: "si alguien (...) no puede entender las cosas tan difíciles, entonces que obedezca al sabio y que crea la fe cristiana"

No hay, así, una "doble verdad", como se les presupone a los averroístas, sino que filosofía y fe son cosas distintas e independientes para él. De ahí la principal proposición por la que se condena a Boecio (proposición 10 de las Condenas de 1277):

“No hay ninguna cuestión cuya conclusión sea demostrable racionalmente que el filósofo no deba discutir y determinar".

Lo que no se suele decir es cómo continúa esta proposición en el escrito del que se extrajo (Tractatus de aeternitate mundi):

."Ahora bien,ningún filósofo puede demostrar racionalmente que haya un primer movimiento y que el mundo sea nuevo (...) y tampoco puede demostrar que sea eterno”

P. S. Las traducciones de las citas de Boecio son mías.

10 Agosto 2008

Éste es el primero de una pretendida “saga” de posts destinados a argumentar que no se puede acusar a los averroístas de defender una tesis tal como la de la doble verdad. La finalidad de esto es intentar mostrar que ellos fueron pioneros en apelar a la autonomía de la filosofía y que sus ideas tuvieron gran repercusión a la hora de lograr la secularización de los saberes y, con ella, el desarrollo de las ciencias especializadas. Trataré este tema en pequeñas dosis (aunque este post sea bastante largo, pero me perdonaréis porque llevo tiempo sin escribir).

Usualmente, se ha venido sosteniendo que la corriente averroísta mantenía una tesis llamada “teoría de la doble verdad”. Antes de empezar con el origen de la teoría de la doble verdad, hay que delimitar quiénes eran exactamente los averroístas y cuál era el contexto ideológico en el que se situaban.

La corriente averroísta surge tras la entrada de las obras de Aristóteles en la Universidad de París (finales del siglo XII, principios del XIII1). Dicha entrada tiene tal repercusión que prohíben la lectura de las obras en varias ocasiones (1210, 15, etc.)2. Asimismo, en la Universidad de París, los filósofos y teólogos se posicionan al respecto en la lucha doctrinal que se inicia en este momento. Por un lado, Buenaventura y John Peckham, cuya postura se puede calificar de “extremismo cristiano”. Ellos afirman que no existe filosofía sin fe. Por otro lado hay una postura más moderada o de “aristotelismo ortodoxo”, que es la de Tomás de Aquino y Alberto Magno, caracterizada por mezclar el aristotelismo con elementos neoplatónicos. Y, por último, la postura averroísta, que es la de, Siger de Brabante y Boecio de Dacia, entre otros. Podemos calificarla de “aristotelismo radical” o “aristotelismo heterodoxo”.

Hay que especificar que “averroísta” no significa “seguidor de Averroes” (pues entonces Alberto Magno y Tomás de Aquino serían averroístas3). Tampoco es averroísta el que acepta tesis de Averroes. Los averroístas son aquéllos que, en la Facultad de Artes de la Universidad de París aceptan e interpretan doctrinas derivadas de Averroes4.

Ahora bien, ¿de dónde salen esas doctrinas de Averroes de las que se habla en la recepción de Aristóteles? La respuesta es que las obras de Aristóteles venían desde España con comentarios de Averroes, el “commentator” del Filósofo por excelencia.

Una vez delimitadas las posiciones, pasemos al tema que nos ocupa: la teoría de la doble verdad. Ésta es la principal acusación que se les hace a los averroístas. Supuestamente, ellos sostenían que las verdades de la teología y las de la filosofía eran independientes entre sí hasta el punto de que podía ser que una proposición fuera verdadera de acuerdo a la teología pero falsa según la filosofía. Esto implicaría la posibilidad de que existieran verdades contradictorias entre sí. Por ejemplo, la fe nos dice que el mundo ha sido creado, pero si argumentamos filosóficamente (al modo de Aristóteles), hemos de sostener que el mundo es eterno.

Fuentes:

  • Blanco Caballero, A., Averroísmo de París: Presupuestos epistemológicos y racionaturalistas en las condenaciones de 1270-1277, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1988.

  • VV. AA., Actas del III Congreso Nacional de Filosofía Medieval, Sociedad de Filosofía Medieval, Zaragoza, 1999.

1Hasta finales del siglo XII, Occidente sólo tenía las obras lógicas de Aristóteles.

2Dedicaré un post a las prohibiciones y condenas de la obra Aristóteles en algún momento de mi existencia. Y no podréis detenerme.

3Yo sostengo, tras mis investigaciones y lecturas sobre el tema, que Tomás de Aquino sí que era averroísta, pero como esto hay que demostrarlo y usualmente se sostiene lo contrario, lo dejo para otro posible post y acepto esto en aras de la argumentación.

4El origen del término “averroistae” viene de un uso despectivo que hizo Ramón Llul al acusar a algunos filósofos de ser continuadores de las ideas que se condenaron en 1277.

Artículos relacionados.

11 Noviembre 2007

En este momento estoy liada con cuestiones de Filosofía Medieval (entre otras cosas). Especialmente estoy ocupada en lo que tiene que ver con las Condenas que se hicieron en París al averroismo en el año 1277.

Le he echado un vistazo a la lista de las proposiciones condenadas (qué pasa, a veces me entretengo leyendo cosas jodidamente raras) y he encontrado algunas que me han dejado muy sorprendida.

¡Decir estas cosas en pleno siglo XIII! ¡Es que se la estaban buscando ellos solos! Hale, sin más intermedios, paso a poner aquí algunas de las proposiciones condenadas que más me han llamado la atención por el contenido:

  • CLII: Quod sermones theologi fundati sunt in fabulis.

    Que los sermones del teólogo están fundados en habladurías.

  • CLXVIII: Quod continentia non est essentialiter virtus.

    Que la continencia no es esecialmente virtud.

  • CLXIX: Quod perfecta abstinentia ab actu carnis corrumpit virtutem et speciem.

    Que la perfecta abstinencia en la acción de la carne corrompe a la virtud y a la especie.

  • CLXXIV: Quod fabulae et falsa sunt in lege christiana, sicut in aliis.

    Que hay habladurías y cosas falsas en la ley cristiana, tal y como en otras cosas.

  • CLXXV: Quod lex christiana impedit addiscere.

    Que la ley cristiana impide ampliar conocimientos.

  • CLXXVI: Quod felicitas habetur in ista vita, et non in alia.

    Que la felicidad se tiene en esta vida, y no en otra.

¿No os parece un puntazo decir esto en aquella época?

P. S. Por cierto, la traducción es mía. Si alguien tiene algún problema con ella, que avise a mi abogado.

23 Abril 2007

Esta es la segunda parte de este post . ¿Por qué escribir sobre filosofía medieval un lunes? Bueno, y yo qué sé. El caso es que el mal ya está hecho. Si a alguien le causo trastornos mentales, que hable con mi abogado.

Antes de empezar quiero decir que los averroístas fueron los primeros en reivindicar la autonomía de la razón y el derecho a filosofar fuera de dogmas. Al contrario de lo que se cree, no tuvimos que esperar al siglo XVIII para que esto llegara. Lo que ocurrió fue que la represión fue muy dura y quedó reflejada en sendas condenas al pensamiento más o menos libre. Y, dicho esto, vamos al tema que nos ocupa.


En 1270, Étienne Tempier, quien había sido nombrado obispo de París en 1268, condenará, el 10 de diciembre, trece
proposiciones por ser “inaceptables en el ámbito del cristianismo”.

Dichas proposiciones se resumen en cuatro temas: la eternidad del mundo, la negación de la providencia universal de Dios, el monopsiquismo y el determinismo de la voluntad por los astros.

Antes de elaborar esta lista de proposiciones prohibidas, Egidio Lessines consultó a Alberto Magno sobre las proposiciones que condenar. El resultado de esta consulta es el De quindecim
problematibus. De estos quince “problemas”, trece componen la
lista de proposiciones que fueron condenadas.

Aún así, esta condena no impediría el desarrollo y crecimiento del averroísmo.

De hecho, los aristotélicos radicales continuaban enseñando estas tesis, hasta que, ya en 1277, se promulga una segunda condena que contenía tanto términos heréticos como legítimos, al haber sido hecha la compilación de proposiciones de modo precipitado. Los principales inculpados en esta condena son Siger de Brabante y Boecio de Dacia, otro aristotélico heterodoxo. Asimismo, esta condena incluía tesis de Tomás de Aquino, muerto justo 3 años antes. La condena fue procla­mada el día del tercer aniversario de su muerte, el 7 de Marzo de 1277.

Al parecer, el Papa Juan XXI escribió a Tempier pidiéndole que examinara los errores de falsas enseñanzas debidos a una posible herejía. A esto, el obispo de París respondió elaborando, en sólo seis semanas, una lista de 219 proposiciones que, en muchos casos, habían sido extraídas literalmente de obras escritas, además de que no había entre ellas una cohesión doctrinal. Tras la publicación de esta lista se excomulgó a quienes sostenían estas proposiciones.

Más información:

Condenas de 1277

Interesante artículo al respecto en The Economist

Post relacionado.

PD) No sé qué narices le pasa al editor de textos que no puedo separar los párrafos. Ni siquiera añadiendo saltos de línea "a la antigua usanza". Por eso aparece todo hecho un bloque sin separación. Lo siento mucho.

7 Marzo 2007

Esta mañana ¡por fin! he defendido mi trabajo sobre Siger de Brabante. Y me han puesto ¡matrícula!¡toma ya!
Habrá que hacerle algunos "apaños" para que quede más profesional, más "editable", pero la traducción está bien, y eso es lo más importante.
Hoy estoy contenta porque he visto la recompensa al trabajo duro. Aún así, la verdad es que tenía ganas de terminar ya con el texto y dejar a un lado todo lo que tiene que ver con la cuestión de la eternidad del mundo en el siglo XIII. Pero parece ser que no será esto lo que ocurra, porque tengo que mejorar algunas cuestiones formales y extenderme un poco más en la introducción.
Bueno, alguien tiene que hacer el trabajo duro.

Por último, si alguien quiere el texto de Siger de Brabante en castellano porque lo está estudiando o algo así, y el castellano le resulta más fácil que el latín, yo no tengo ningún inconveniente en enviarle un borrador. Me manda un mail para decírmelo y listo.

Y ahora, a otra cosa, mariposa.

18 Enero 2007

Acabo de terminar mi trabajo sobre el mal llamado "averroísmo latino" (a mí me gusta más llamarlo aristotelismo heterodoxo o radical, como hace van Steenberghen). Pues bien, sorprendentemente, hay más gente que se interesa por estos temas ( y de esto tengo pruebas). Por eso, y porque el blog es mío, voy a hablar un poco de este tema. De momento, que no cunda el pánico, que será en pequeñas dosis, para que nadie se me agobie.

Empezaremos por hablar muy brevemente de la vida de Siger de Brabante:

Siger de Brabante (ca. 1235-ca. 1282) era el principal exponente del movimiento aristotélico radical. Él era un sacerdote secular, canónigo en San Pablo, en Liége, que ejercía como maestro en la Facultad de Artes. En La Divina Comedia (Paraíso, X, 133-38), Dante lo situa en el cuarto cielo, morada de los sabios, junto a Isidoro de Sevilla y Alberto Magno.
En 1270, Étienne Tempier, quien había sido nombrado obispo de París en 1268 condenará, el 10 de diciembre, trece proposiciones por ser “inaceptables en el ámbito del cristianismo”. También en 1277 se promulgó una segunda condena, esta vez de 219 proposiciones. Los principales inculpados en dicha condena son Siger de Brabante y Boecio de Dacia, otro aristotélico heterodoxo.
Libros de Avicena, Averroes y otros averroístas se quemaron públicamente. También quemaron obras de Tomás de Aquino y de Siger. Éste último, al que, junto a Avicena y Averroes, habían nombrado en las condenas, vio cómo quemaban sus libros en la calle.
Poco después de la muerte del Tomás de Aquino, el 23 de Noviembre de 1276, citaron a Siger ante el inquisidor de Francia. Parece que fue al poco tiempo de aquello, tras haber sido acusado de herejía y también cansado de que se le hicieran acusaciones por la calle, cuando Siger se fue de París.
Se fue a Orvieto dispuesto a llevar una vida de oración lejos de toda disputa. Siete años después de llegar, el amanuense al que dictaba le asesinó. Se comenta que lo hizo con la pluma con la que escribía. Tras esto, muchos de sus críticos dijeron que merecía tal muerte al haber sido la pluma el arma con la que él había hecho tanto daño.

2 Enero 2007

Proposición 183:

"Quod simplex fornicatio, utpote soluti cum soluta, non est peccatum"

Más o menos: "Que la simple fornicación, siendo entre soltero y soltera, no es pecado"
Decir esto en el siglo XIII es un puntazo. No me extraña que ésta se encuentre entre las proposiciones que Tempier condenó en 1277 en París.

En este momento estoy liada con estos rollos del mal llamado "averroísmo latino". Seguiremos informando.

* La proposición condenada la cito de Blanco Caballero, A. Averroísmo en París: Presupuestos epistemológicos y racio-naturalistas en las condenaciones de 1270-1277
. Edita Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1988

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