Ayer di la que espero sinceramente que sea mi última clase como estudiante de filosofía. La verdad es que no fue para tanto, ni me dio pena, ni nada. O a lo mejor es que aún no me he hecho a la idea. El caso es que mi paso por la facultad no pudo tener un final mejor, pues lo último que hicimos fue leer un fragmento deThomas Mann.

Creo que lo que ocurre es que, en el fondo, no he asimilado que estoy acabando (aunque aún tenga que hacer exámenes en septiembre), aún no he tenido tiempo de hacer un balance final de la carrera, de lo que he aprendido y, sobre todo, de lo que supondrá tener que tomar una decisión acerca de qué voy a hacer con mi futuro. Desde luego, no espero tener la suerte de dedicarme a algo que tenga que ver con la filosofía, y la docencia es algo que, al menos de momento, no me llama la atención en absoluto.

Pues eso, que ahora voy a ver si sigo estudiando, que me espera una buena. La semana que viene me tengo que examinar de las dos asignaturas de Corrientes Actuales de la Filosofía. ¡Deseadme suerte!

PD) Sigo sin poder comentar en blogs ajenos, tampoco en éste. Y no sé si podré volver a publicar pronto. De momento, me acojo a mi lector de feeds para no perderme absolutamente nada de lo que hagáis en mi ausencia