Solamente esto: ¿crees de corazón que cuando mi cerebro esté en esa cubeta, mi mente será capaz de funcionar justo como lo hace ahora? ¿Consideras que podré pensar y razonar como en este momento? Y el poder de la memoria, ¿subsistirá?

No veo razón que lo impida -me respondió-. Se trata del mismo cerebro, un cerebro vivo, sin lesiones y, en rigor, completamente intacto.(...) El único cambio sustancial, claro está, radica en el hecho de que habremos seccionado hasta el último de los nervios que a él conducen, (...) lo cual significa que tu pensamiento ya no estaría influido por los sentidos. (...) Nada más que tus recuerdos y tus pensamientos.

Dahl, R., "William y Mary", p. 183, en Relatos de lo inesperado, pp. 167-197, Anagrama, 2004.

Cerebro en una cubeta (wikipedia).