Viendo que mi nuevo curro de camarera en un garito de Murcia capital no me deja mucho tiempo para escribir, tengo que echar mano de materiales antiguos. Por eso vuelvo a hacer un post de costumbres o rarezas de otras épocas.
Espero que os entretenga aunque sea un ratico. Eso, y que los Reyes os traigan muchas cosas, que hoy son todo buenos deseos na más.

  • En el siglo XII los vecinos de La Rioja envenenaban los ríos donde iban los que peregrinaban a Compostela para que éstos fueran a sus cantinas a beber.
  • Para elegir a su alcalde, los habitantes de Hurdenburg (Suiza) sentaban a los candidatos en una mesa y éstos ponían las barbas sobre la misma. Después, se ponía un piojo en el centro de la mesa: el portador de la barba en la que saltara el piojo era el nuevo alcalde.
  • Para saber si una mujer era bruja, los inquisidores hacían que ésta se sumergiera en el río con las piernas atadas. Si salía a flote, la quemaban (aunque quizá era porque pesaba lo mismo que un ganso).
  • En el Medievo, los hombres españoles sentían una atracción especial por las mujeres que tenían las axilas sudorosas (¡puagh!).
  • Para evitar tener hijos pelirrojos, las mujeres medievales evitaban tener orgasmos durante la menstruación (¡con lo bonicos que son los pelirrojos!).
  • Sólo los hombres ricos tenían chimenea en la Edad Media. En las casas de los pobres el humo salía por las hendiduras del techo.
  • En el siglo IX, las mujeres que querían vengarse de sus maridos embadurnaban su cuerpo en miel y se revolcaban sobre granos de trigo. Con los que se les quedaban pegados al cuerpo, hacían pan. Supuestamente, al comerlo, los maridos quedaban impotentes.
  • También en el siglo IX, se creía que los niños que no habían sido bautizados volvían para perjudicar a los vivos. Por eso muchas madres empalaban el cadáver de su hijo y lo ocultaban.