Éste es el primero de una pretendida “saga” de posts destinados a argumentar que no se puede acusar a los averroístas de defender una tesis tal como la de la doble verdad. La finalidad de esto es intentar mostrar que ellos fueron pioneros en apelar a la autonomía de la filosofía y que sus ideas tuvieron gran repercusión a la hora de lograr la secularización de los saberes y, con ella, el desarrollo de las ciencias especializadas. Trataré este tema en pequeñas dosis (aunque este post sea bastante largo, pero me perdonaréis porque llevo tiempo sin escribir).
Usualmente, se ha venido sosteniendo que la corriente averroísta mantenía una tesis llamada “teoría de la doble verdad”. Antes de empezar con el origen de la teoría de la doble verdad, hay que delimitar quiénes eran exactamente los averroístas y cuál era el contexto ideológico en el que se situaban.
La corriente averroísta surge tras la entrada de las obras de Aristóteles en la Universidad de París (finales del siglo XII, principios del XIII1). Dicha entrada tiene tal repercusión que prohíben la lectura de las obras en varias ocasiones (1210, 15, etc.)2. Asimismo, en la Universidad de París, los filósofos y teólogos se posicionan al respecto en la lucha doctrinal que se inicia en este momento. Por un lado, Buenaventura y John Peckham, cuya postura se puede calificar de “extremismo cristiano”. Ellos afirman que no existe filosofía sin fe. Por otro lado hay una postura más moderada o de “aristotelismo ortodoxo”, que es la de Tomás de Aquino y Alberto Magno, caracterizada por mezclar el aristotelismo con elementos neoplatónicos. Y, por último, la postura averroísta, que es la de, Siger de Brabante y Boecio de Dacia, entre otros. Podemos calificarla de “aristotelismo radical” o “aristotelismo heterodoxo”.
Hay que especificar que “averroísta” no significa “seguidor de Averroes” (pues entonces Alberto Magno y Tomás de Aquino serían averroístas3). Tampoco es averroísta el que acepta tesis de Averroes. Los averroístas son aquéllos que, en la Facultad de Artes de la Universidad de París aceptan e interpretan doctrinas derivadas de Averroes4.
Ahora bien, ¿de dónde salen esas doctrinas de Averroes de las que se habla en la recepción de Aristóteles? La respuesta es que las obras de Aristóteles venían desde España con comentarios de Averroes, el “commentator” del Filósofo por excelencia.
Una vez delimitadas las posiciones, pasemos al tema que nos ocupa: la teoría de la doble verdad. Ésta es la principal acusación que se les hace a los averroístas. Supuestamente, ellos sostenían que las verdades de la teología y las de la filosofía eran independientes entre sí hasta el punto de que podía ser que una proposición fuera verdadera de acuerdo a la teología pero falsa según la filosofía. Esto implicaría la posibilidad de que existieran verdades contradictorias entre sí. Por ejemplo, la fe nos dice que el mundo ha sido creado, pero si argumentamos filosóficamente (al modo de Aristóteles), hemos de sostener que el mundo es eterno.
Fuentes:
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Blanco Caballero, A., Averroísmo de París: Presupuestos epistemológicos y racionaturalistas en las condenaciones de 1270-1277, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1988.
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VV. AA., Actas del III Congreso Nacional de Filosofía Medieval, Sociedad de Filosofía Medieval, Zaragoza, 1999.
1Hasta finales del siglo XII, Occidente sólo tenía las obras lógicas de Aristóteles.
2Dedicaré un post a las prohibiciones y condenas de la obra Aristóteles en algún momento de mi existencia. Y no podréis detenerme.
3Yo sostengo, tras mis investigaciones y lecturas sobre el tema, que Tomás de Aquino sí que era averroísta, pero como esto hay que demostrarlo y usualmente se sostiene lo contrario, lo dejo para otro posible post y acepto esto en aras de la argumentación.
4El origen del término “averroistae” viene de un uso despectivo que hizo Ramón Llul al acusar a algunos filósofos de ser continuadores de las ideas que se condenaron en 1277.




Devin Town
10 ago 2008 | 03:47 PM
Buena exposición, sí señor. Estaré atento a esta serie de posts, me interesa bastante el tema. Sobre todo porque lo tengo visto un poco por encima, aunque me sumo a la defensa de los averroístas. ¿Tomás de Aquino como averroísta? Pues la verdad es que me muero de ganas por ver como lo defiendes. Yo no lo creo, creo que está bien situado en el “aristotelismo ortodoxo”, pero como he dicho tampoco conozco mucho del tema por lo que estaré atento, tampoco te daré mucho la chapa, más que nada porque no puedo jejeje.
Me alegro de que vuelvas a la carga con tanta fuerza!!
Lorenzo
12 ago 2008 | 10:41 AM
Malditos averroistae...
No estaría mal que, aparte de demostrar que no defienden la teoría de la doble verdad, hablaras un poco de cómo eran estos averroístas. Es muy llamativo que fueran tan "hippies" para su época.
¡No tardes mucho en darnos la siguiente dosis!
piluky
15 ago 2008 | 11:47 PM
Devin Town: Muchas gracias por tu comentario. Agradezco saber que habrá alguien que lea mis chapas medievalistas. Con respecto a Tomás de Aquino, dame tiempo. De momento te adelanto que muchas de sus tesis fueron condenadas en Oxford y París (como averroístas), y que cuando fueron a canonizarlo (en 1323, si no recuerdo mal), aplicaron correctoria a dichas tesis para evitar los "pecados" del buen Tomás. ¡Gracias de nuevo!
Lorenzo: Ése era el "plato fuerte" que me guardaba por si veía mucha falta de interés en el tema. Siempre es "guay" decir que había gente vegetariana en el siglo XIII y que les molaba el amor libre y cosas así. ¡Si es que se lo buscaron ellos solitos! ¡Gracias por comentar!
Yersson
8 abr 2009 | 05:51 AM
Hola Piluky,
Que bueno que vuelvas a escribir sobre la filosofía medieval.
Algunas consideraciones:
1) Según Van Steemberghen la tesis que sostiene que hubo una corriente filosófica en el s. XIII llamada averroísmo es una falsa construcción realizada por Renan. Según este autor, es más correcto afirmar que hubo un movimiento en la facultad de artes que pretendía una interpretación correcta de Aristóteles a la luz de las nuevas traducciones-comentarios incuidos- del Filósofo. Estas interpretaciones resultaron innovadoras en contraposición a la interpretación tradicional, por lo que Van Steemberghen considera adecuado llamarle Aristotelismo Heterodoxo.
2) Ciertamente, existen trabajos serios que afirman, por ejemplo, que no hay tal cosa como la doble verdad en Boecio de Dacia. Por lo que es muy discutible esta tesis con la que condenaron, entre otras cosas, a estos profesores de la facultad de artes. Sin embargo, al respecto me gustaría dejarte esta interrogante:
¿Qué entendemos por Verdad?
Si respondemos que por verdad entendemos el resultado de partir fielmente de ciertos principios hasta llegar a las conclusiones que de dichos principios se derivan naturalmente, entonces limitamos el concepto de verdad tan sólo a su aspecto lógico-formal y de plano renunciamos al carácter fáctico que implica la noción de verdad. Me parece más bien, que a esta derivación de conclusiones a partir de principios o premisas hemos de llamarle validez y no comprometernos con un término como lo es La Verdad. Pues en tal caso no sólo habría dos verdades sino tantas verdades como ciencias o técnicas hay en el mundo. Esto, siempre suponiendo que no hay una unidad de la razón entre las ciencias, sino que todas ellas transitan caminos diversos construidos de manera arbitraria. Y en consonancia con los profesores de la facultad de artes, si la física me dice que el mundo no es eterno así es; pero si la fe me dice que sí lo es, pues así también es; pero si en vez de fe decimos, por ejemplo, la química o la matemática o la astronomía...entonces, qué diremos, que el mundo es y no es eterno...
Ahora bien, si respondemos que por verdad entendemos la adecuación de una cosa, objeto o idea con la realidad entonces inexorablemente habremos de decir que la verdad ha de ser una sola, como quiera que la realidad siempre es una, independientemente de las impresiones subjetivas que puedan tenerse al respecto. Por ejemplo el episidio lamentable del 11 de septiembre, independientemente de las causas políticas, religiosas o económicas, la realidad es una sola: volaron las torres gemelas y murió mucha gente inocente. Decir lo contrario es mentir al respecto, o sea, no decir verdad de ello. El mundo es o no es eterno; pero no puede ser ambas cosas a la vez. Ahora bien, que se afirme una cosa según una ciencia y que se afirme otra contradictoria según otra ciencia me indica, de plano, que alguna de las dos ha de estar errada.
PD: Espero con ansiedad tu defensa de un Tomás de Aquino averroísta...