Dentro de las Lógicas No Clásicas (aquí hay una introducción) se encuentran las lógicas extendidas. Las Lógicas Extendidas son aquéllas que, por considerar que la Lógica Clásica (LC) es insuficiente, hacen sistemas suplementarios que aceptan los axiomas y teoremas de LC, pero añadiendo algunos más: suplementan a LC.
Una Lógica Extendida es la Lógica Modal. La base de este sistema consiste en considerar que las proposiciones pueden no sólo ser verdaderas o falsas, sino que son verdaderas o falsas de distintos modos. Por ejemplo, una proposición puede ser verdadera sin más, o falsa sin más. Pero también puede ocurrir que la proposición tenga que ser verdadera (esto es, que no pueda ser falsa), y a la inversa, que sea falsa y que no pueda ser verdadera.
Así, si una proposición tiene que ser verdadera, diremos que es necesariamente verdadera. Si es necesariamente falsa (i. e., si tiene que ser falsa), diremos que es imposible. Si una proposición puede ser verdadera, es decir, si no es imposible, diremos que es posible (de ahí que todas las proposiciones necesarias sean posibles, pero no a la inversa). Si no es necesaria ni imposible, la proposición es contingente (con lo que, de las proposiciones contingentes, unas serán verdaderas y otras falsas).
Hay que señalar que estamos hablando de proposiciones que tienen que ser verdaderas o falsas en sentido lógico y, por lo tanto, hablamos de necesidad, posibilidad, imposibilidad y contingencia lógicas. Por eso, proposiciones del tipo "todos los metales se dilatan al calentarse" no se considerarán necesarias, pues, aunque consideremos que es imposible negarlas, se apoyan en hechos físicos. Sí se tomarán como necesarias las verdades de tipo analítico, como "ningún soltero es casado" o como "llueve o no llueve".
Todas las modalidades están relacionadas entre sí, de tal manera que se podrían explicar tres nociones modales cualesquiera a partir de la cuarta. Tomemos, por ejemplo, la noción de "necesidad" para explicar el resto: una proposición imposible es la que es necesariamente falsa; si no es necesariamente falsa, es que es posible; si no es necesariamente verdadera ni falsa, entonces es contingente.
Esta forma de entender las modalidades es alética (del griego aletheia, "verdad"), porque se refiere a la verdad o falsedad de las proposiciones. Sin embargo, además de los modos aléticos, también se pueden considerar como modos temporales (si consideramos la verdad de la proposición de modo temporal) o deónticos (si consideramos la verdad de la proposición de manera relacionada con el deber). Eso sí, cuando hablamos de "lógica modal" en sentido estricto, hablamos de "lógica modal alética". En el resto de casos, hablamos de lógica temporal o deóntica.
Con respecto a los modos en lógica temporal, el introducir nociones temporales en lógica viene del hecho de haber intentado reducir las nociones modales a nociones temporales. La primera línea de reducción de las nociones modales a las temporales es la que llevó a cabo la lógica de los megáricos. Éstos definieron lo posible como aquello que está realizado en algún tiempo, y lo necesario es lo que está realizado en todo tiempo.
Las definiciones de las modalidades que más interés suscitan (a la vista del desarrollo de la lógica actual), son las de Diodoro Cronos, según las cuales lo posible es lo que es verdadero o lo que va a ser verdadero; lo imposible como lo que es falso y nunca será verdadero; y lo necesario como aquello que es verdadero y que nunca será falso. Como se aprecia, en sus definiciones Diodoro tiene en cuenta los tiempos presentes y futuros, pero no el pasado. En lógica temporal actual no es esto lo que ocurre, pues hay operadores para pasado (P) y para futuro (F), mientras que para el presente basta con la proposición sin operadores temporales.
Con respecto a los modos deónticos, se busca una reducción de nociones modales a nociones deónticas tras haber observado una analogía formal entre los conceptos de necesidad, posibilidad e imposibilidad y las nociones de obligación, permisión y prohibición. La lógica deóntica se ocupa de los conceptos normativos y axiológicos, de la completitud de los sistemas jurídicos, etc.
Desde este punto de vista deóntico, podemos hacer una serie de comparaciones con los modos clásicos aléticos. Así, lo necesario en lógica modal, en lógica deóntica es lo que es obligado; lo posible, lo que está permitido; lo imposible, lo que está prohibido, y lo contingente, aquello que es facultativo.
Con esto, hemos hecho un recorrido a las principales modalidades que hay en lógica. No sólo las hemos visto desde un punto de vista alético (el clásico), sino también desde un punto de vista temporal y deóntico. Aunque el artículo sea breve (porque espero que os haya resultado breve, aunque sea de lógica, porfa), da cuenta de un modo general de estas cuestiones.
Espero que os sea útil. Aunque la utilidad en filosofía es algo taaaan etéreo... ;)
Fuentes:
Prior, A. N., Historia de la Lógica, Tecnos, Madrid, 1976.
Apuntes de Juan Carlos León, profesor de Lógicas No Clásicas de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Murcia.




akane
25 mar 2009 | 08:56 PM
^_^
como me gustan estas actualizaciones... (:
me quedé con las ganas de poder hacer esta asignatura ): jejjee
las extendidas tuvieron también su gracia
bueno wapa! espero verte en las fiestas eh?? ^^ llego a tiempo ^^ dentro de dos dias vuelvo a casita (:
un besete enorme!
piluky
29 mar 2009 | 11:42 PM
¡Eres más bonica que toas las cosas!Me anima saber que hay alguien en el mundo a quien le interesan mis posts de lógica ;)
Tengo ganicas ya de que nos veamos. Efectivamente, será en las fiestas. ¡Qué ganas tengo!
¡Besicos!
Julián
30 mar 2009 | 09:58 AM
En tu ejemplo de lógica modal, el de verdad contingente, 'todos los metales se dilatan al calentarse'... ¿pasaría a ser analítica y por tanto de verdad necesaria si, por ejemplo, cambiase la definición de diccionario científico sobre qué es un metal? Quiero decir, si una de las propiedades definitorias fuese que se dilata al calentarse.
Siempre me ha parecido curioso (o no he entendido muy bien en el fondo) la distinción entre verdad analítica y contingente en casos no tan obvios como una tautología.
piluky
4 abr 2009 | 09:14 PM
Julián:
Supuestamente, las verdades contingentes (sintéticas) son aquéllas que dependen exclusivamente de los hechos, mientras que las verdades necesarias (analíticas) son verdades de razón, que no necesitan de los hechos, sino del puro lenguaje (cuestiones de definición, matemáticas y verdades lógicas). Desde ese punto de vista, la proposición "todos los metales se dilatan al calentarse" no podría ser analítica, pues depende de los hechos (a posteriori) para confirmarse (para determinar si es verdadera o falsa), mientras que las verdades analíticas no necesitan ser confirmadas, pues son a priori. Comúnmente se entiende que, si es analítico, entonces es a priori.
Ahora bien, si tomamos la distinción que hizo Kripke en Identidad y Necesidad entre necesario/contingente (que tiene que ver con cuestiones ontológicas) y a priori/a posteriori (que tiene que ver con cuestiones epistémicas, con cómo conocemos los objetos), entonces la proposición "todos los metales se dilatan al calentarse" sí sería una proposición necesaria. Eso sí, necesaria y a posteriori.
En ese sentido, he de decir que yo, con Kripke, creo en la existencia de verdades necesarias y a posteriori (como en este caso, que habría que comprobar empíricamente que esta verdad se cumple).
Es más, siendo ésta una verdad de hecho que se cumple siempre, no es necesario que se busque la analiticidad por la vía lingüística por esta razón: si x es un metal, necesariamente se dilatará al calentarse.
De ahí que la proposición "todos los metales se dilatan al calentarse" sea una verdad necesaria (porque se cumple necesariamente que, si es metal, se dilata al calentarse).Eso sí, es a posteriori, porque hay que comprobar empíricamente que así ocurre.
También hay verdades necesarias y a priori, como las del tipo "2+2=4" (contra la analiticidad de las verdades matemáticas también hay un buen argumento, pero ése para otro post),o "llueve o no llueve" (de tipo lógico) o del tipo "ningún soltero está casado" (por definición).
¡Espero no haberte liado más!
Julián
5 abr 2009 | 06:14 PM
De liarme nada, te has explicado muy bien, y eso que yo del tema sé muy poco o nada. Cosa curiosa que entendiera mal a Kant (a estas alturas), y en cambio viese la cosa como Kripke (sin saber nada de él), porque la distinción a priori, posteriori.. la veía en efecto epistémica, pero necesario y contingente, en el otro orden, que ahora repetiré contigo llamándolo ontológico. Gracias por la explicación, tus post sobre estos temas son bastante amenos.