¡Qué grande era este hombre!
La Vanguardia, Barcelona, martes 30 de mayo 1989, pp. 54-56. Última entrevista de Alfred Julius Ayer por Enrique Lynch.
¿Y que piensa usted de la actual tendencia especulativa que ha ganado a los físicos, especialmente en el campo de la astrofísica?
No me sorprende y debo decir que, si me sorprendiera, no sería, desde luego, una sorpresa favorable. Por ejemplo, hace poco publiqué una reseña del libro de Stephen Hawking “Historia del tiempo”. En ella afirmo que Hawking es muy ingenuo. Analicé su noción de un tiempo reversible y demostré que es inconsistente, por no decir que su teoría física es incomprensible para un filósofo.
¿”Ingenuo”? ¿Quiere decir usted que las especulaciones científicas, en cuanto tienen de metafísica, son puras pamplinas?
Por supuesto, la metafísica, cualquiera sea, es una tontería. Heidegger o Derrida son unos vulgares charlatanes.
¿Y no encuentra usted que su posición es algo dogmática?
Mire usted, yo los he leído. Sus textos me parecen puro teatro y por otra parte no suelo hacer afirmaciones a priori. Me he metido en Ser y Tiempo, por ejemplo. De Derrida no he leído gran cosa, pero cuando vino a Oxford y empezó con sus juegos de palabras y se puso a hablar de “diferencia” y “diferancia” pensé: “Esto es puro bla bla” y se lo dije.
¿Y qué le respondió Derrida?
Puso cara de sorpresa. Hace poco, el año pasado, durante un debate convocado por Ronald Penrose en el Institute of Contemporary Art de Londres acerca de toda clase de temas, historia, semántica, filosofía, física, etcétera, con representantes de Francia y de Inglaterra –se suponía que Derrida venía por su país y yo representaba al mío– él faltó a la cita. No se atrevió a enfrentarse conmigo y envió a un discípulo que, como era de esperar, no daba la talla.
Los ejemplos de Quine y Goodman no son representativos del análisis filosófico toda vez que se trata de personalidades heterodoxas en su tradición, incluso se diría que han señalado una posición crítica...
Tiene usted razón en cuanto a Quine, por ejemplo en el tema de la analiticidad, pero por muy críticos que sean, pertenecen a la escuela analítica y así se reconocen a sí mismos. Sólo quedamos tres miembros del antiguo Círculo de Viena: Quine, yo y un chino llamado Chan Hoon. Quine y Goodman, en cualquiera de sus libros, están muchísimo más allá de cualquier cosa que Rorty haya hecho o pueda hacer en el futuro. No hay asomo de comparación posible.
Lo cierto es que la escuela analítica se ha constituido como tradición autorreferente, de espaldas a la gran tradición de la filosofía occidental ¿no le parece?
De ninguna manera. El análisis filosófico se remonta a Sócrates.
¿Llamaría usted “análisis” a la mayéutica socrática?
¿Qué hacía si no Sócrates, cuando preguntaba qué es la justicia o que es conocer? ¿No buscaba la misma precisión que ha sido el empeño de la filosofía británica con el análisis? Sócrates entendía esa precisión como un efecto psicológico, pero la meta era la misma que el análisis. Ahí tiene usted el principio de causación en Hume...
Menciono a Adorno porque tiene un papel destacado en la filosofía continental de este siglo que, dicho sea de paso, ha seguido un curso muy diferente de la anglosajona.
La brecha a la que usted alude ya no es tan marcada como en otras épocas porque los alemanes –los franceses no sé por qué siempre han seguido al pie de la letra a los alemanes– han desarrollado un interés especial por la filosofía del lenguaje, libres ya de la influencia del existencialismo. […] Sé que Habermas es un pensador respetable, aunque no lo he leído, de modo que no me siento competente en la materia. En cambio, sí he leído a Heidegger: puro sin sentido, palabreo inconsciente.
¿Y del compromiso nazi de Heidegger?
No me sorprende en absoluto porque era un estafador.
Encontrada en la web de mi director de tesis
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Lorenzo
27 abr 2009 | 11:31 PM
Totalmente de acuerdo en que Heidegger, Derrida y similares son unos charlatanes y estafadores. Pero la metafísica no es ninguna tontería. Heidegger, Derrida y otras hierbas son charlatanes, pero no por dedicarse a la metafísica sino porque son, como dice Ayer, "puro bla bla".
Sí que me da la sensación de haber sido un poco dogmático y quizá algo prepotente, pero la verdad es que la filosofía continental se merece que le den caña de esta manera, sin miramientos y dejándonos ya de tonterías y de engañarnos con palabrería vana y mala literatura disfrazada de "filosofía".
Ferén
28 abr 2009 | 09:51 PM
Jajajaja. No hay nadie que odie más a un filósofo que otro filósofo. A Ayer no le importa ser dogmático, porque todo esto es un sectarismo incosciente y eso es la filosofía para algunos... supongo que debemos aceptarlo.
La metaqfúisica es respetable en tanto propenda por al explicación del conocimiento humano. Y, de todas maneras, ¿quién escapa a la metafísica? Me parece bastante estúpido pensar que Quine hace algo que no es metafísica. Y de Heidegger no pienso que sea muy "respetable", pero sí importante. ¿Por qué? Pues por la misma razón que es importante el nazismo aunque sea una atrocidad.
Sharp
23 jun 2009 | 03:39 PM
"We know of other minds in the same way we know of our own, by inference from the body." => "Meaningless nonsense caused by misunderstandings of grammar."